Modelo estándar para la valoración del criterio “precio” en una licitación pública.

Modelo estándar para la valoración del criterio “precio” en una licitación pública.

El presente artículo resume un trabajo realizado con el objetivo de definir un modelo que se configure como una opción de expresión estándar para la valoración del criterio precio en una licitación pública.

Son muy abundantes las resoluciones dictadas por los tribunales administrativos donde las cláusulas de valoración de las ofertas se consideran contrarias a los principios de igualdad y de trato no discriminatorio y son declaradas nulas de pleno derecho. Al respecto, hay recomendaciones de mejores prácticas en cuanto a la regulación de los criterios y las fórmulas de valoración económica por parte de distintos organismos competentes en la materia. Parece existir un consenso generalizado en que la fórmula debe ser una función lineal, es decir, la variación en el precio (o la baja) se debe traducir en una variación constante en la puntuación otorgada para garantizar que el esfuerzo económico realizado por el licitador tenga una recompensa en puntos siempre constante.

Sin embargo, a la hora de implementar un modelo, surgen posturas controvertidas e incluso contrapuestas, como pueden ser asignar por defecto (o no) todos los puntos a la mejor oferta, otorgar (o no) puntuación incluso aunque no se realice baja sobre el precio de licitación, etc. Incluso en la fórmula que, a priori, conciliaría todos los requisitos (dar la máxima puntuación al mejor precio y cero puntos a no hacer baja) se constata que cuando las bajas son pequeñas, las diferencias en puntos pasan a ser excesivamente grandes y no hay proporcionalidad. Todo ello pone de manifiesto una situación compleja que genera confusión e incertidumbre.

El presente artículo resume un trabajo realizado con el objetivo de definir un modelo que se configure como una opción de expresión estándar para la valoración del criterio precio en una licitación pública.

Que la fórmula sea una función lineal es una condición necesaria pero no suficiente. Con este punto de partida se desarrollan varias premisas adicionales que se traducen finalmente en una expresión matemática concreta.

Primero, el hecho de que haya o no proporcionalidad en la valoración de las ofertas no está en la función correspondiente a la variable “precio (o baja)” frente la variable “puntuación obtenida”; sino que está en la variable “diferencia entre los precios (o bajas)” frente la variable “diferencias entre las puntuaciones obtenidas”, de manera que funcionamiento de la fórmula se debe basar en controlar que diferencias en los precios ofertados supongan diferencias de la misma importancia en las puntuaciones asignadas.

La implantación de esta premisa tiene como consecuencia que, en determinadas circunstancias, puede que no se pongan en juego todos los puntos inicialmente asignados al criterio precio. Esto hace necesario considerar otra premisa adicional: controlar el riesgo de que se altere la ponderación entre el peso de los criterios técnicos y el peso del criterio precio y, por tanto, se desvirtúe el resultado de la adjudicación.

El trabajo establece que este riesgo es mayor en los casos donde las bajas son pequeñas y en la medida en que los precios ofertados no tienden al umbral más competitivo posible, lo que conduce al objetivo de procurar la mayor competitividad posible de las ofertas económicas.

Se describen las principales acciones a realizar:

  1. Conocer lo mejor posible el mercado de cada contratación.
  2. Establecer una estrategia de contratación adecuada al tipo y/o la situación en la que se encuentra el mercado.
  3. Gestionar, de la forma más eficaz y eficiente posible, los factores que puedan afectar al riesgo de no recibir ofertas competitivas.

Y se desarrollan dichos factores y las claves para su adecuada gestión:

  1. Ajenos a la propia fórmula
    • Asegurar la concurrencia.
    • Definir las especificaciones técnicas de forma ajustada a las necesidades y con el mayor detalle y claridad posible.
  2. Relacionados con la fórmula
    • Establecer un reparto entre puntuación técnica y del criterio precio acorde a la estrategia de contratación.
    • Estimar el precio de licitación acorde con la realidad del mercado.
    • Predecir en la medida de lo posible el rango de “normalidad”.
    • Que la propia expresión matemática:
      1. Dé la “importancia” justa o razonable a las diferencias de puntuación entre ofertas.
      2. Persuada al licitador para hacer su mejor oferta.
      3. Sea sensible a lo competitivas que, a priori, sean las ofertas.

Considerando todas las premisas y objetivos anteriormente citados se define la siguiente expresión:

Pi=〖P max x {(Bmax/(( 1/K ) ))-(Bmax-Bi) x K}〗

El trabajo describe el funcionamiento del modelo y propone los valores óptimos y recomendados para el valor de K en función de los diferentes tipos de contratos a licitar.

Donde K será un valor predeterminado en el pliego para un rango concreto de bajas. A la vista de las ofertas presentadas, si la baja máxima queda fuera de ese rango de bajas, el valor de K no será el valor predeterminado, sino que K será igual a 1/(B max).

A efectos de una mayor facilidad en la aplicación por parte del gestor y mejor comprensión en la lectura del pliego, la expresión se simplifica, quedando de la siguiente forma:

Pi=Pmax x Bi x K

El trabajo describe el funcionamiento del modelo y propone los valores óptimos y recomendados para el valor de K en función de los diferentes tipos de contratos a licitar.

VER TEXTO INTEGRO:“Modelo estándar para la valoración del criterio “precio” en una licitación pública” TEXTO COMPLETO documentos_Modelo-estandar-valoracion-criterio-precio-

 

FUENTE: DON JUAN BARBERA GONZALEZ, Director de compras, inversiones y contratación de servicios en la Corporación Pública Empresarial de Navarra, S.L.U

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